domingo, 25 de marzo de 2012

Llámalo nostalgia..

En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes, que vamos a poder con todo lo que se nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabemos que esto no es verdad, porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura de hierro ni esconderse detrás de un disfraz, ser fuerte consiste en asimilarlo, en asimilar el dolor y digerirlo.


Pero esto, por desgracia, no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Sin embargo, por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, así que escogemos el camino corto, intentando disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Si, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa, es que estamos rotos por dentro.. tan rotos que ocupamos nuestro tiempo en cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela. 


Pero a veces... a veces tienes que darte permiso a ti mismo para no ser fuerte, para bajar la guardia y dedicar un poco de tiempo a tus pensamientos más tristes, rememorarlos y reflexionar sobre ellos. Está bien bajar la guardia de vez en cuando, pero no queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, dedicándote a recordar y echar de menos, a los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos en los que lo mejor que puedes hacer es desahogarte, poner tu lista de canciones favoritas, tumbarte en la cama, y llorar.. llorar todo lo que haga falta, y eso no nos hace menos fuertes, eso es lo que nos hace humanos.


                                                               

domingo, 4 de marzo de 2012

¡Pa' que luego digan!

Mucha gente piensa que los adolescentes somos los que menos coherencia tenemos, los que más desastre somos, los más despistados...etc, simplemente porque nos falta experiencia, nos faltan vivencias, nos faltan tablas. Tienen razón, pero por otra parte no se han parado a pensar que todos nos podemos equivocar constantemente, en cualquier pequeña cosa estúpida, ¿por qué? porque todos somos de carne y hueso, por mucho que aprendas, que vivas, que veas, habrá algo en lo que te equivoques, o algo que se te escape.

Respecto a lo anterior, entre los estudiantes, los despistes que más destacan son las típicas burradas de los exámenes, esas frases sin sentido, que dejan la cara descompuesta al profesor. Qué gracia les hace a los adultos pensando que ellos jamás serían capaces de poner algo así.

Pero, no os creáis que es indemostrable que un adulto se equivoque, al fin y al cabo, de nuestras equivocaciones no surgen tantas consecuencias, pero qué me decís, sobre estas frasecitas que me enviaron en un correo, de médicos que ponen en sus informes, informes que son supuestamente oficiales, informando sobre el estado o el suceso que le ocurre a un paciente, con algunos comentarios humorísticos:

- El paciente no tiene historial de suicidios.(Vaya, que suerte)

- Para cuando se le ingresó, su corazón había dejado de latir y se encontraba mucho mejor.(Dónde va a parar)


Al segundo día, la rodilla estaba mucho mejor y al tercero había desaparecido completamente.(¿A dónde fue esa rodilla?)

- El paciente se ha dejado los glóbulos blancos en otro hospital.(Un lapsus lo tiene cualquiera)

- La paciente experimenta dolor en el pecho si se tumba de lado

izquierdo durante un año.(Eso no es nada, otro año sobre el otro pecho y se le pasa)

- El paciente está deprimido desde que comenzó a visitarme, en 1983. (no me extraña!.)

- La paciente no para de llorar. También parece que está deprimida.(pero vamos, que sólo lo parece)


- Sujeto varón de sesenta y nueve años, decrépito pero de aspecto sano. Estado mental activo, pero olvidadizo.(Este es el de los glóbulos)

- La piel estaba húmeda y seca.(Ole)

- El bebé salió, se cortó el cordón umbilical y se le entregó al pediatra, que respiró y lloró de inmediato.(El niño un portento y el pediatra un llorica, llorar por algo tan normal...)

La paciente " tubo " gofres para desayunar y anorexia para comer.(Ole y Ole)

- Afirmó que había sufrido estreñimiento durante casi toda su vida, hasta 1989, cuando se divorció.(¡se liberó!)


- El paciente vive con su madre, su padre y una tortuga como mascota, que acude a clases de formación profesional tres veces por semana.(Para que luego digan de las tortugas)