El caso es que haciendo esa redacción sentí nostalgia al recordar el verano que pasé en Asturias: al llegar, siempre me entra mucha alegría al ver a mis abuelos, ya que les veo muy pocas veces al año y sé que les hace mucha ilusión que vayamos ya que es un pueblo muy pequeño, hay menos de 30 habitantes, en su mayoría ancianos excepto en las fechas festivas y es algo novedoso que vayamos a verles. Después de tres días en mi pueblo, llamado Ponticiella, una amiga mía de Gijón que también veranea en mi pueblo me invitó a su casa una semana, entonces mis padres me llevaron a Navia donde se encuentra la estación de autobuses y me dirigí a Gijón. En el viaje estaba algo nerviosa, primero porque no sabia si iva a bajarme en el sitio donde era, y segundo porque no sabía como iva a ser esa semana.
Al llegar, mi amiga llamada Rita, me recibió con un abrazo ya que también la veo muy pocas veces al año, junto con Esther, que ya la conocía del verano pasado que la invitó Rita a las fiestas de mi pueblo. Era sábado, y ellas estaban ya arregladas para salir de fiesta así que nos dirigimos rápidamente a casa de Rita, estuvimos hablando un rato con su madre y ya me dijo que me arreglara que habíamos quedado. Cuando ya estaba lista, nos fuimos a una plaza, que debería de ser como el centro de Gijón donde se encontraban todas las discotecas y estaba lleno de gente. Yo no podía entrar a ningún sitio porque allí todo es diferente, si tienes dieciséis años puedes entrar a todos los sitios como si tuvieras aquí dieciocho, no existen las discotecas lights, aunque también están abiertas por la tarde además de por la noche, aunque sólo hasta las 2 de la mañana.
El caso es que Esther tenía que estar pronto en casa, y se fue casi a la hora de llegar, entonces me dejó su dni y conseguí entrar a una discoteca llamada Tribeca. Una vez dentro, Rita me iva presentando a sus amigos a la vez que algunos babosos se te acercaban a preguntarte que si tenías novio. Allí estuvimos algo menos que dos horas, y después nos fuimos a un par de garitos donde había muy buen ambiente y buena música. Al estar agotadas y hambrientas decidimos ir al mcdonals y cenar en la playa que para mi era algo increíble ya que nunca lo había hecho. A las dos llegamos a casa rendidas y nos fuimos a dormir. El primer día es el que mejor recuerdo aunque todos fueron geniales. El resto de la semana hicimos un montón de cosas diferentes, uno de ellos era el día de Gijón, y hacían una especie de baile en la playa, con una fila de gente dándose la mano interminable, y por la noche todo estaba abierto y lleno de gente como si fuera sábado y había unos fuegos artificiales que se veían desde la playa. Otro día fuimos a una feria, pero no como las de aquí que hay coches de choque y poqueros paseándose, era como aquí mas o menos Juvenalia, lleno de puestecillos con todo tipo de cosas, desde actividades con militares, y comida, hasta accesorios de las uñas y coches alucinantes expuestos. Otro día le preparamos una fiesta de cumpleaños sorpresa a un amigo de Rita en un barco y no se lo creía, se quedó sin palabras. En fin, fue una semana que desde luego me encantaría repetir.
Pasada ya la semana, volvimos al pueblo con los padres de rita. A la vez, venían también desde Gijón en coche Janire y Jairo, dos chicos que son novios y venían a las fiestas de mi pueblo que empezaban esa misma noche. Llegada la noche, nos dirigimos en coche a donde se encontraba la "fiesta" y ya según iva pasando la noche me divertía más, allí todo el mundo se conoce y hay muy buen royo, y al día siguiente, pues por la tarde lo típico de la misa y pasean a la virgen y eso, y por la noche casi que lo mismo que al día anterior. Al día siguiente Rita se fue a Gijón ya que su padre trabajaba y me quedé una semana casi sin salir de casa sola con mi hermano, ya que en el pueblo no quedaba nadie con quien salir. Pasada la semana vino Rita, y fuimos a la plaza del pueblo dando un paseo y nos encontramos en una cuadra unos gatos pequeñitos muy graciosos, nos encantaron, pero a la vez nos daba pena que vivieran ahí en ese sitio tan sucio. Hablando con los chicos de Gijón, les dijimos que habíamos encontrado unos gatos preciosos y les mandamos una foto, y a uno de ellos le encantó y dijo que lo quería tener en su casa. Total, que el día anterior de volver a Madrid éstos se levantaron tempranísimo para ir a Navia y pasar el día con nosotras, y que le llevaramos a la gata que más tarde la pusieron como nombre Noa. Pasamos todos el día en Navia, divirtiéndonos en la playa y demás, y a las 7 nuestros amigos se fueron de vuelta a a la estación rumbo a Gijón, y a nosotras nos vino a buscar el padre de Rita en coche de vuelta al pueblo.
De madrugada inicié el viaje de vuelta a Madrid algo disgustada al pensar que hasta navidades no volvería a ver a nadie de Asturias, pero a la vez contenta porque estaba deseando ver a mis amigas de aquí y a mi novio por supuesto :D
En fin, unas vacaciones en Asturias entretenidas, pero sobre todo geniales.



Esta sí es la entrada que me gusta (ver comentario de la siguiente), porque es tuya, es tu estilo, son tus vivencias, es TU BLOG.
ResponderEliminarEso sí, cuando cambies de párrafo,da doble enter, para que quede un espacio entre párrafo y párrafo. Se lee mejor.
Ahora bien, relee esta entrada y corrige las faltas de ortografía. Tienes varias y te bajarán la nota.