sábado, 21 de enero de 2012

Nuestra etapa; la adolescencia.

¡Qué rápido pasa el tiempo! esa es la sensación que tuve el otro día. No sé muy bien por qué, pero de pronto sentí que estoy dejando atrás una etapa de mi vida y estoy creciendo deprisa. Pronto terminaré cuarto de la ESO e ire al instituto y es un cambio importante para mi, ya que requiere más independencia y responsabilidad. Este tiempo será el final de la adolescencia, y el inicio de la madurez siendo por tanto el final de una etapa en la que estás protegido y controlado, tanto escolarmente como en casa, a ser responsable de tu vida.

En mi caso, considero que entré en la adolescencia muy aceleradamente, es decir, intentando tener vivencias que ahora considero que tendría que haber tenido más tarde. Recuerdo las broncas de mi madre cuando llegaba más tarde de la hora, pero aun así seguía haciendolo. También recuerdo sus intentos de controlarme los estudios, cotilleandome la agenda para ver qué deberes tenía, ya que pensaba que le dedicaba poco tiempo a éstos, pero yo no me dejé.

Ésta etapa de la vida parece que es propensa a los conflictos, por un lado los padres nos quieren proteger excesivamente, y nosotros necesitamos sentirnos dueños de nosotros mismos y de nuestro espacio vital. Los padres deben estar cerca pero no invadir, y es imprescindible la negociación entre ambos para tener una buena convivencia. Pero, ¿Qué es lo negociable y lo que no? lo negociable son los temas importantes como la hora de llegada, los estudios, las actividades arriesgadas, etc. y lo no negociable son los temas intrascendentes como la forma de vestir, el pelo, nuestra habitación, etc. Algunos temas es dificil clasificarlos en un sitio u otro, y los padres deciden dejar que nos equivoquemos, y así aprender de nuestros errores. Ésto podría ser una forma de educarnos, ya que la adolescencia se la puede llamar un "ensayo" de la vida, en la que podemos equivocarnos teniendo a nuestros padres para respaldarnos, y en cambio, más adelante tendremos que asumir nuestros actos nosotros solos.

Otro tema que añadir, es que a veces nosotros le damos más importancia a cosas que quizás los adultos consideran que no la tienen, como aspecto físico o novios. Por eso tenemos la sensación de que nadie nos entiende, y a lo mejor lo que pasa es que ya no se acuerdan de lo que sentían cuando tenian nuestra edad.

Todo esto se puede resumir en: "Dejame crecer, pero no te vayas muy lejos por si me haces falta".


                               

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